Cuándo hacer la transición a una cama para niños pequeños | De la guardería a la habitación de un niño grande
Trasladar a tu hijo pequeño de la cuna a una cama grande es un hito importante y bastante ansioso. Por un lado, es emocionante ver crecer a tu pequeño. Por otro, ¿la idea de darle libertad de movimiento por la habitación a la hora de dormir? Solo un poco aterradora. Pero con un poco de planificación, el momento oportuno y mucha paciencia, la transición de la cuna a la cama no tiene por qué arruinar tu rutina (ni tu sueño).
¿Cuándo es el momento adecuado para cambiar a una cama para niños pequeños?
No hay una solución universal para sacar a tu hijo de la cuna, pero la mayoría de los niños están listos entre los 2,5 y los 3,5 años. Algunos podrían dar el salto antes, sobre todo si tienes un Houdini entre manos. Otros niños podrían estar perfectamente cómodos en su cuna hasta cerca de su cuarto cumpleaños.
La clave está en hacer el cambio cuando tu pequeño parezca estar listo emocional y evolutivamente, no cuando un libro de crianza o una lista de registro de bebés lo indiquen. Cada niño pequeño avanza a su propio ritmo, y no hay premio por una transición prematura.
Señales de que su niño pequeño podría estar listo para una cama para niños pequeños:
-
Se salen de la cuna como si fuera un parque infantil, incluso con el colchón en la posición más baja. Si se escapan constantemente, ya no es un lugar seguro para dormir.
-
Ellos tienen han superado físicamente el tamaño de la cuna : si se ven aplastados, golpean los lados o les cuesta ponerse cómodos, es posible que anhelen más espacio.
-
Ellos son Mostrar interés : preguntar sobre una cama para niños grandes, señalar las configuraciones para hermanos o primos o simplemente parecer curioso sobre el cambio.
Y si bien la preparación es importante, el momento oportuno también lo es.
Procura no combinar esta transición con otros cambios importantes, como una mudanza, el inicio de una nueva rutina de cuidado infantil o la llegada de un nuevo hermano. Demasiados cambios importantes a la vez pueden abrumar incluso al niño más adaptable y provocar regresión o trastornos del sueño. Si el desalojo de la cuna está relacionado con la llegada de un nuevo bebé, intenta hacer el cambio al menos unos meses antes (o después) de la llegada del hermano para que no parezca un cambio de categoría.

Cómo hacer la transición de la cuna a la cama infantil (sin un caos total)
La cuna ha sido un lugar predecible y familiar para tu pequeño, así que no te sorprendas si la idea de una cama grande y abierta te resulta un poco abrumadora. Aquí te explicamos cómo hacer que la transición sea más llevadera para todos:
1. Comience por preparar la habitación para los niños pequeños
Una vez que se quita la cuna, tu hijo tiene acceso total a su espacio; explorar a las 2 de la mañana puede ser muy emocionante . Así que, antes del gran cambio:
-
Anclar los muebles a la pared
-
Cubra los enchufes y asegure los cables
-
Retire la decoración pesada, las lámparas de pie o cualquier objeto que se pueda escalar.
-
Utilice contenedores blandos para los juguetes y cubra las esquinas afiladas.
-
Agregue una puerta para bebés a la puerta del dormitorio o a las escaleras si es necesario.
2. Enrollarlos
Dale voz y voto a tu hijo en el proceso. Deja que te ayude a elegir su nueva ropa de cama, a elegir qué peluches pasarán a la "cama de niño grande" o incluso a preparar su nuevo espacio para dormir. Involucrarlo le da una sensación de control, hace que la transición sea mucho menos intimidante y evita las luchas de poder (y además, tiene más energía que tú).
3. Establezca expectativas claras desde el principio
Hablen sobre cómo es la hora de dormir ahora: quedarse en la cama hasta que salga el sol, dónde guardan sus objetos de consuelo, qué hacer si se despiertan por la noche. Háganlo simple pero claro.
4. Mantén tu rutina para ir a dormir
Aunque la rutina de sueño esté cambiando, tu rutina no tiene por qué cambiar. Mantén la rutina habitual de baño, lectura y abrazos. Los niños pequeños se desarrollan con la familiaridad, sobre todo cuando todo lo demás les resulta nuevo.
5. Planifique cierta resistencia
¿Tu hijo pequeño aparecerá de repente a medianoche, pidiendo un plátano o un cuento? Probablemente. Mantén una respuesta tranquila y constante: llévalo a la cama con el mínimo dramatismo y repite la acción según sea necesario (sí, incluso cinco veces). Con el tiempo, la novedad desaparece.

Consejos para una transición exitosa a la cama de los niños pequeños
Una vez que tu pequeño esté listo para dar el salto, hay algunos trucos que pueden facilitar la transición (tanto para él como para ti). El objetivo no es una hora de dormir perfecta desde la primera noche, sino progresar con el tiempo, con expectativas realistas y mucha paciencia durante el proceso.
-
El tiempo lo es todo: Intenta evitar hacer el cambio durante otros cambios importantes en tu vida, como empezar el preescolar, aprender a ir al baño, mudarte o tener un nuevo hermano. Los niños pequeños pueden sobrecargarse emocionalmente cuando se acumulan demasiadas transiciones a la vez, lo que puede provocar interrupciones del sueño o regresiones. Y si alguna vez has intentado usar la técnica de la autoridad con un niño de tres años, sabes que es una apuesta perdida.
-
No te apresures: La mayoría de los expertos recomiendan esperar a que tu hijo tenga al menos tres años antes de cambiarlo a una cama grande. Si bien a algunos niños de dos años y medio les va bien, los más pequeños podrían no tener aún el control de sus impulsos ni la preparación emocional necesaria para afrontar el cambio, lo que puede convertir la hora de dormir en una batalla nocturna.
-
Planifique con anticipación si viene un bebé: Si espera otro hijo y necesita la cuna para el bebé, no haga el cambio la semana anterior a la fecha prevista del parto. Intente hacer la transición de su hijo al menos de 6 a 8 semanas antes de la llegada del bebé, para que no sienta que le quitaron la cuna. Darle tiempo para que se adapte a su nuevo entorno ayuda a evitar resentimientos o luchas de poder.
-
Prepáralos para el éxito: Dale tiempo a tu pequeño para que se acostumbre a la idea de la nueva cama. Háblale de ello con suficiente antelación y, si es posible, deja que duerma la siesta en la nueva cama antes de hacer el cambio completo durante la noche. Cuanto más familiar le resulte, menos intimidante será cuando la cuna desaparezca oficialmente.
-
Hazlo especial (de forma divertida): Anima la mudanza con una celebración a lo grande. No hace falta exagerar: un cuento especial para dormir, un peluche nuevo o una minifiesta con su merienda favorita pueden ayudar a celebrar la ocasión y darles un motivo de orgullo.
-
No refuerce las salidas nocturnas: Es normal que se levante por la noche. Si su hijo se levanta de la cama (y probablemente lo hará), devuélvalo a su cama con calma y sin hacer ruido. Que sea breve, suave y aburrido. Evite recompensar las visitas nocturnas dejándolo que se acueste con usted o que se quede despierto; el objetivo es que su cama sea el lugar donde quiera estar.
-
Valida sus sentimientos: Los cambios pueden ser inquietantes, incluso cuando son emocionantes. Si tu hijo pequeño se siente nervioso o indeciso, reconoce sus sentimientos y tranquilízalo. Una luz de noche, un compañero para dormir o un peluche con un nombre gracioso y una historia de "guardián de la noche" pueden ayudarlo a sentirse seguro.
-
Prueba las comprobaciones (pero sin pasarte): Si a tu hijo le cuesta separarse, considera hacer comprobaciones breves las primeras noches para que gane confianza. Interrumpe la conversación después de cinco o diez minutos para decirle rápidamente: "Lo estás haciendo muy bien, es hora de dormir". Pero ten cuidado de no crear una nueva dependencia; las comprobaciones deben ser breves y constantes.
-
Usa un reloj despertador: Una luz nocturna o un reloj despertador para niños pequeños puede enseñarle a tu hijo cuándo es hora de acostarse y cuándo puede levantarse. Convierte el concepto abstracto del tiempo en algo visual y fácil de seguir, lo cual puede ser especialmente útil para los madrugadores.
-
Sé paciente y flexible: Algunas noches transcurrirán mejor que otras, y eso es completamente normal. Adaptarse a una nueva cama es un gran cambio, y puede que tu pequeño tarde unos días (o incluso semanas) en acostumbrarse por completo. Mantén las rutinas habituales, ofrécele más consuelo cuando lo necesite y mantén la constancia.
-
Celebra los triunfos, grandes o pequeños: El refuerzo positivo hace maravillas. Felicítalo, choca esos cinco, dale una tabla de pegatinas o pequeñas recompensas por quedarse en la cama o progresar, incluso si solo se queda en su habitación media noche. Celebra el esfuerzo, no la perfección.
Quizás necesites tranquilizarlo un poco más durante esta transición, pero confía en que tu pequeño se adaptará. Puede que haya contratiempos o que se despierte a medianoche, pero todo forma parte del proceso. Mantén tus rutinas, mantén la calma durante los contratiempos y, muy pronto, esta etapa será otro dulce (y un poco agotador) hito en el desarrollo de la independencia de tu pequeño.
Preguntas frecuentes sobre la transición de la cuna a la cama infantil
1. ¿Cuándo debo trasladar a mi niño pequeño a una cama para niños pequeños o para niños grandes?
No hay una solución universal, pero muchos niños pequeños hacen la transición entre los 2,5 y los 3,5 años. Las principales señales de que tu hijo podría estar listo incluyen:
-
Salir de la cuna: supone un riesgo de seguridad e indica que es momento de hacer un cambio.
-
La cuna ya no cabe: si su niño se ve apretado o incómodo, una cama más grande podría ser la solución.
-
Expresar interés: si muestran curiosidad acerca de una cama para "niño grande", podría ser un buen momento para hacer la transición.
Es mejor evitar hacer el cambio durante otros cambios importantes en la vida, como mudarse de casa o recibir un nuevo hermano, para evitar abrumar a su pequeño.
2. ¿Qué pasa si mi niño pequeño sigue levantándose de la cama?
Es completamente normal que los niños pequeños pongan a prueba los límites con su recién descubierta libertad. Para gestionar esto:
-
Mantén la calma y sé constante: guíalos suavemente de regreso a la cama cada vez, sin entablar conversaciones largas.
-
Establezca una rutina para la hora de acostarse: una secuencia predecible de eventos puede indicar que es hora de dormir.
-
Utilice señales visuales: herramientas como los relojes que indican que ya es hora de despertarse pueden ayudar a los niños pequeños a comprender cuándo es apropiado levantarse.
3. ¿Cómo puedo ayudar a mi niño a sentirse seguro y cómodo en su nueva cama?
La transición a una nueva cama puede ser abrumadora. Para facilitar el proceso:
-
Involucrarlos en la preparación: permítales elegir la ropa de cama o un animal de peluche especial para su nueva cama.
-
Mantenga rutinas familiares: mantener los rituales a la hora de acostarse consistentes proporciona comodidad.
-
Introduzca un objeto que lo reconforte: un juguete o una manta favorita pueden brindar seguridad adicional.
4. ¿Está bien esperar hasta que mi hijo sea mayor para realizar la transición?
¡Por supuesto! Si tu hijo está contento en su cuna y no intenta salir, no hay prisa. Algunos niños permanecen en la cuna hasta los 3 o incluso 4 años. La clave es asegurar que la cuna siga siendo un entorno seguro para dormir.
5. ¿Qué pasa si la transición conduce a una regresión del sueño?
Es posible que su hijo pequeño experimente interrupciones del sueño durante la transición. Para mitigar esto:
-
Sea paciente y constante: refuerce las rutinas y expectativas a la hora de acostarse.
-
Ofrecer tranquilidad: comprender que se trata de un cambio importante y brindar consuelo según sea necesario.
-
Considere revertir temporalmente: si la transición resulta demasiado difícil, no hay problema en volver a la cuna e intentarlo de nuevo más tarde. Esta no es una competición de prueba para los Juegos Olímpicos.
¿Por qué deberías confiar en Bambi Baby?
En Bambi Baby, nuestro compromiso de décadas con la calidad y la satisfacción del cliente nos ha consolidado como una autoridad de confianza en la industria de productos para bebés. Con más de 40 años de experiencia, comprendemos a fondo las necesidades de los padres al elegir el equipo perfecto. Nuestro equipo de expertos se dedica a guiarte en esta importante decisión con recomendaciones personalizadas, garantizando que el cochecito que elijas se adapte perfectamente a tu estilo de vida y necesidades.
¿Aún tienes preguntas?
¡Los expertos de Bambi Baby están listos para contactarte! Si tienes más preguntas, escríbenos a cs@bambibaby.com o chatea con nosotros en nuestra página web. ¡Nos encantaría saber de ti!
¡Nos encantaría verte en nuestra tienda! No dudes en visitar cualquiera de nuestras tiendas en Nueva York, Nueva Jersey o Miami si prefieres la atención personalizada de uno de nuestros expertos. Estamos aquí para asegurarnos de que encuentres el equipo perfecto para tu bebé con confianza y facilidad.

